Historia

Villa Mercedes - San Luis

Desde 1889, los silos del Molino Fénix son testigos del tiempo. En sus comienzos fueron cuna del trabajo de centenares de familias. En la actualidad se proyecta como difusor y vigía de la cultura popular de San Luis.

El cantautor Félix Máximo María, en la inauguración del Teatro de La Calle Angosta, hizo referencia a los orígenes del Molino Fénix y contó anécdotas de la vida del autor de “La calle angosta”, José Adimanto Zavala.

El cantautor mercedino comentó que en 1889 Emilio Warner se entera de que en una ciudad lejana a la que él se encontraba, Villa Mercedes, se abrían brillantes perspectivas para sus negocios. “Es así que empieza a gestarse el Molino Fénix. En 1920 la producción era de 500 bolsas de harina por día. En 1922, 800 que se incrementaron a 1200 por hora con 80 operarios”.

Félix Máximo María recordó con sentidas palabras que cuando nació su hermana Nina, en 1929, la esposa de Warner fue su madrina de bautismo, “la máquina de coser Singer que le regaló a su madre en aquellos días aún la conservo”.

El gerente del Molino, Ernesto Mathis, retiraba la correspondencia de la casilla 11 los sábados, “me invitaba al molino a las 17:00 a tomar el té y después hacían algo de música, ejecutaban muy bien el violín y yo lo acompañaba en los valses”.

“El molino resplandecía, para los aniversarios y en fechas patrias colocaban la bandera patria en el silo más alto para que flameara en esta tierra de la tonada, donde cada familia palpita al son de una guitarra… por esta calle corría el agua caliente que enfriaban los motores del molino por la que día tras día pasaba Zabalita que trabajaba en los colectivos que pasaban por la Av. Mitre”. Era una calle oscura a la que la caracterizaban historias y leyendas “como la del perro volador que asustaba a la gente y que hacía que él pasara muy apurado para llegar a su casa, donde su madre lo esperaba.”

Es así que ante más de 550 personas que completaban los espacios del nuevo Teatro de la Calle Angosta y en un silencio total que se veía interrumpido por sonrisas y esbozos de sorpresa, transcurrieron las anécdotas contadas por Félix Máximo María acerca de la vida de Zabalita, “que nació el mismo año que el molino Fénix,  quien le había pedido a su madre que le hiciera un disfraz, así fue que le hizo uno de dominó. Al otro día salió disfrazado, al pasar por el Molino Fénix, había un vecino a quien al pasar él dijo, ´chau mascarita y el vecino le dijo chau zabalita…´. Fue entonces que regresó a su casa, se sacó el disfraz y no se disfrazó nunca más”.

El cantautor mercedino recordó en especial el día en que el gobernador Alberto Rodríguez Saá  invitó a los mercedinos al molino para contarles que el gobierno lo había comprado y lo que harían, “y hoy tenemos un teatro con capacidad para más de 550 personas, un gran escenario, camarines de primer nivel. No hay duda que Dios ha tocado con su mano a este pueblo, al gobernador, y a quien tuvo la visión de construir esta obra, el Dr. Alberto Rodríguez Saá”.

El 12 de octubre de 1922 se inaugura en Mercedes el Molino Fénix, como uno de los eslabones de la cadena que poseía la sociedad anónima encabezada por Emilio R. Werner, con oficinas centrales en Rosario.

Werner, un alemán que se había iniciado en 1889 arrendando un molino en Casilda, llegaría a tener establecimientos harineros en Venado Tuerto (Santa Fe), Villa María (Córdoba) y Realicó (La Pampa).

El molino de Mercedes se inició con maquinaria que le permitía producir hasta ochocientas bolsas de harina diarias. Poco tiempo después se amplió la producción incorporando tecnología que le permitía producir mil doscientas bolsas cada veinticuatro horas.

  • Los comienzos de un ícono de la historia de San Luis

En 1920 la sociedad anónima Molinos Fénix había adquirido el molino local que era de propiedad de Tassara y Compañía, cuya producción ascendía a quinientas bolsas diarias. Este establecimiento se encontraba en la avenida Mitre, donde funcionara la fidelería de Rola y cía., que luego fuera demolida.